El síndrome Burnout reconocido por la OMS

El síndrome Burnout reconocido por la OMS

Síndrome Burnout

El Síndrome Burnout o del trabajador quemado es un tipo de estrés laboral que puede derivar en estrés crónico. Se caracteriza por un progresivo agotamiento físico, emocional y mental que tiene consecuencias en la autoestima, pérdida de interés en sus tareas y un cambio de comportamiento notable en quienes lo padecen.

La Organización Mundial de la Salud reconoció el pasado 25 de Mayo en su última asamblea, el síndrome Burnout como enfermedad laboral y exclusivamente aplicable al entorno de trabajo.

Las personas que sufren este tipo de estrés laboral son principalmente aquellas con puestos de trabajo dedicados a la atención a terceros: personal sanitario, docentes, o agentes de atención al cliente. Aquellos profesionales que en su rutina laboral diaria tienen que lidiar con quejas o reclamaciones de clientes.

Otra de las causas del síndrome burnout es el acoso laboral o mobbing, que principalmente, consiste que el maltrato psicológico del trabajador con el fin de minar su autoestima y abandone su puesto de trabajo.

Las jornadas o turnos de trabajo largos puede aumentar el riesgo de padecer el síndrome. Además, el aburrimiento de un trabajo repetitivo o carente de incentivos puede llevar al trabajador a la desmotivación, frustración y estrés.

Todos estos factores son desencadenantes de síntomas a nivel emocional y físico. Si detectas que alguno de tus trabajadores o tu mismo está sufriendo cambios de humor, contesta con sarcasmo, tiene poca paciencia o malas contestaciones a clientes y compañeros de trabajo, presta atención.

Los cambios de humor suelen ir precedidos de desmotivación por el trabajo. La pérdida de metas y objetivos deja paso a la desilusión por el trabajo, haciendo que las jornadas laborales parezcan interminables, generando estrés situaciones de estrés y agotamiento mental.

Como consecuencia de los puntos anteriores surge la falta de energía que conlleva a un menor rendimiento.

El cuerpo humano tiende a somatizar estos síntomas y en el plano físico las personas que sufren el síndrome burnout pueden sufrir dolores musculares y articulares. La tensión del estrés laboral se acumula y se generan contracciones. Otras alteraciones psicosomáticas suelen ser: problemas gastrointestinales, cardiovasculares, afecciones de la piel, dolores de cabeza o cefaleas, mareos, alteraciones del apetito sexual y mayor riesgo de obesidad entre otros.

Además de todos los síntomas vistos anteriormente, el Síndrome de Burnout puede tener consecuencias como las siguientes:

  • Riesgo de aumento de conductas perjudiciales: consumo de alcohol, tabaco u otras drogas
  • Alteraciones del sueño: dificultad para conciliar el sueño, también es frecuente que la persona se despierte repentinamente en repetidas ocasiones durante la noche.
  • Bajada de defensas: El síndrome burnout repercute en nuestro sistema inmunológico haciendo que seamos mas propensos a sufrir enfermedades infecciosas.

Las consecuencias del síndrome burnout pueden extenderse más allá a familiares, amigos y pareja. Por ello es recomendable prestar atención a los síntomas para poner remedio lo antes posible y evitar el contagio y desgaste tanto a otros trabajadores como a las personas más cercanas.

Una comunicación fluida entre empleado y la empresa es fundamental para que entre ambas partes consigan encontrar solución al problema y también detectarlo en las primeras fases.

La iniciativa o solución puede venir dada por parte de la empresa o del propio empleado, se sugiere que para gestionar el estado de estrés y reducir la ansiedad el empleado quemado recurra a técnicas de relajación o meditación guiada. Estas técnicas ayudan a ver el vaso medio lleno y ser más positivo.

Realizar actividad física con regularidad. Correr, practicar yoga, pilates o cualquier otra actividad física moderada puede ayudar, no solo nos ayuda a mantenernos en forma, es perfecto para nuestro equilibrio emocional.

Es importante prestar atención a nuestro comportamiento, nuestro estado de ánimo y saber parar. Saber pedir unas vacaciones a tiempo para desconectar y recapitular, para no perder la perspectiva y poder disfrutar de nuestro trabajo y nuestra vida.

En caso de no disponer las herramientas para poder gestionar el estrés te recomendamos que acudas a un profesional. Dejemos atrás el estigma hacia todas las enfermedades relacionadas con la salud mental. Hoy en día, deberíamos plantearnos acudir a un psicólogo como una forma más de autocuidado. Existen diferentes técnicas como el coaching de desarrollo personal o profesional que pueden ayudarte. Así mismo, puedes seguir con tu rutina y consultar siempre con tu médico de confianza a través de aplicaciones como Medlia App. Cambiar la forma de tratar nuestra salud y de comunicarnos con nuestro médico nos aporta confianza y tranquilidad.

 

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